Tu hijo te mira con esos ojos enormes y pregunta: “¿Y el abuelo dónde está?”. Se te aprieta el pecho. Quieres protegerlo del dolor, decirle algo que lo tranquilice, pero las palabras no salen. Muchos padres eligen el silencio en ese momento, creyendo que así lo protegen. Sin embargo, la ciencia muestra que ese silencio puede hacer más daño que la verdad, y que un cuento puede ser exactamente el puente que tu hijo necesita para entender lo que está sintiendo.


Hallazgo 1: Los cuentos abren la conversación que el silencio cierra

En las sociedades occidentales modernas, existe una tendencia creciente a proteger a los niños de la realidad de la muerte. Una investigación publicada en Philosophical Transactions of the Royal Society B documentó que padres y profesores de niños de 3 a 6 años expresaban la creencia de que sus hijos eran “cognitiva y emocionalmente demasiado inmaduros” para comprender la muerte, y que debían ser activamente resguardados de sus realidades.

Pero esa protección tiene un costo. Cuando los adultos evitan el tema, los niños quedan solos con sus preguntas, su confusión y su miedo. Un cuento puede cambiar eso radicalmente.

Una revisión sistemática publicada en Journal of Palliative Medicine analizó 210 libros infantiles sobre muerte y duelo publicados entre 1995 y 2015. Los investigadores encontraron que los cuentos crean una “distancia segura” que permite a los niños acercarse a temas amenazantes de manera indirecta. A través de los personajes, los niños pueden explorar emociones difíciles sin sentir que la amenaza es personal. Los libros les ayudan a entender que no están solos y que lo que sienten es normal.

Sin embargo, la revisión también reveló limitaciones: menos de una cuarta parte de los libros incluía herramientas concretas para que los lectores abordaran el tema de la muerte. Esto sugiere que no basta con cualquier cuento — se necesitan historias que, además de narrar, ofrezcan un espacio de diálogo.

Fuentes: (Panagiotaki et al., 2018); (Arruda-Colli et al., 2017)


Hallazgo 2: Los niños comprenden la muerte por etapas, y los cuentos deben adaptarse a cada una

Los niños no entienden la muerte de la misma manera a los 3 años que a los 8. Según una revisión publicada en Philosophical Transactions of the Royal Society B, los niños desarrollan su comprensión de la muerte a través de varios subconceptos que se adquieren en un orden relativamente consistente:

SubconceptoSignificadoEdad aproximada
IrreversibilidadLa muerte es permanente, no se puede volverDesde los 3 años
UniversalidadTodos los seres vivos mueren eventualmenteEntre los 4 y 5 años
CesaciónTodas las funciones corporales se detienenEntre los 5 y 6 años
CausalidadLa muerte es causada por un fallo del cuerpoAlrededor de los 8 años

Otra investigación del mismo volumen temático señala que los niños pequeños construyen una concepción biológica de la muerte, reconociendo que la muerte termina los procesos mentales y corporales. Sin embargo, muchos niños son simultáneamente receptivos a una concepción alternativa: la idea de que el fallecido tiene una vida en otro lugar. Según el autor, esto se debe a una disposición natural del ser humano a mantener en mente a las personas con las que tiene vínculos afectivos, incluso cuando estas se van por períodos prolongados. La muerte se procesa lingüísticamente como una “partida” más que como un final.

Esto tiene implicancias directas para los cuentos: un cuento para un niño de 3 años puede hablar de que el abuelo “se fue y no va a volver”, mientras que un cuento para un niño de 7 ya puede explorar qué le pasa al cuerpo y por qué la persona no puede regresar. Adaptar la narrativa al momento evolutivo del niño es clave para que el cuento sea una herramienta y no una fuente de confusión.

Fuentes: (Panagiotaki et al., 2018); (Harris, 2018)


Hallazgo 3: Los cuentos infantiles enseñan estrategias de afrontamiento para el duelo

No basta con que un cuento hable de la muerte. Lo realmente valioso es que muestre cómo transitar el duelo. Una revisión integrativa sistemática publicada en Journal of Pediatric Nursing analizó 56 libros infantiles sobre duelo dirigidos a niños de 7 a 11 años. Los resultados revelaron patrones claros sobre cómo estos cuentos representan el proceso:

ElementoDato
Personaje fallecido más frecuenteAbuelos (25% de los libros)
Causa de muerte más comúnEnfermedad (30,4%)
Emoción más representadaTristeza (43,3%)
Estrategia de afrontamiento más frecuenteRecordar a la persona fallecida (28,7%)
Libros que muestran el proceso de duelo32,1%

Los investigadores concluyeron que los cuentos infantiles revisados “promueven la comprensión y el afrontamiento del duelo”. Sin embargo, detectaron limitaciones importantes: no todos los libros representan el proceso completo de duelo, y algunos omiten emociones como la rabia o la culpa, que son frecuentes en niños. Por esta razón, recomiendan que un adulto acompañe la lectura para abrir conversación sobre los aspectos que el cuento no aborda.

En la misma línea, una revisión publicada en Journal of Social Work in End-of-Life and Palliative Care describe la biblioterapia como una intervención terapéutica que puede utilizarse para brindar apoyo individualizado y técnicas de afrontamiento adaptativo a niños y familias en duelo, tanto en contextos individuales como grupales.

El mensaje para los padres es claro: el cuento abre la puerta, pero tu presencia es lo que realmente sana. Leer juntos, detenerse en las emociones de los personajes y preguntar “¿tú también te sientes así?” es lo que convierte una historia en una herramienta terapéutica.

Fuentes: (Martínez-Caballero et al., 2023); (Rusch et al., 2020)


Guía práctica: acompañar a tu hijo en el duelo a través de la lectura

  1. No esperes a que pregunte. Los niños perciben la tristeza de los adultos aunque no la verbalicen. Si alguien cercano ha fallecido, es mejor abrir la conversación tú, adaptando el lenguaje a su edad. Un cuento puede ser el vehículo perfecto para iniciar ese diálogo.

  2. Elige el cuento según la edad y la situación. Un niño de 3 años necesita una historia simple con la idea de que alguien “ya no va a volver”, sin metáforas confusas. Un niño de 7 puede explorar emociones más complejas como la rabia, la culpa o el miedo. Busca un cuento que se parezca a lo que tu hijo está viviendo.

  3. Lee en voz alta y detente en las emociones. No pases las páginas rápido. Cuando el personaje está triste, pregúntale a tu hijo: “¿Tú también te has sentido así?”. Cuando el personaje encuentra una forma de recordar a alguien, pregunta: “¿Cómo te gustaría recordar al abuelo/a la abuela?”. La conversación es más importante que el cuento mismo.

  4. Valida todas las emociones, incluidas las incómodas. Los niños pueden sentir rabia (“¿por qué se fue?”), culpa (“¿fue mi culpa?”) o miedo (“¿tú también te vas a morir?”). Ninguna de estas emociones está mal. Nombrarlas y normalizarlas es el primer paso para procesarlas. Si el cuento no las aborda, tú puedes hacerlo.

  5. Relee el cuento tantas veces como tu hijo lo pida. La relectura no es repetición: es procesamiento. Cada vez que tu hijo vuelve a escuchar la historia, integra un aspecto diferente de lo que está sintiendo. No te preocupes si quiere escuchar el mismo cuento noche tras noche — es señal de que lo necesita.


Cómo lo implementa La Cuentería

La evidencia muestra que los cuentos son herramientas poderosas para ayudar a los niños a procesar el duelo, especialmente cuando se adaptan a su edad y a su historia personal. Eso es exactamente lo que La Cuentería hace posible.

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Artículo basado en evidencia científica. Referencias en formato APA.

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