Imagínate esto: tu mamá le cuenta a tu hijo la misma historia que te contaba a ti de niño. Pero esta vez el protagonista tiene el nombre de tu hijo, su pelo rizado, y su perro de peluche que nunca suelta. Tu hijo escucha con los ojos muy abiertos, sin moverse, como si el mundo se hubiera puesto en pausa solo para ese momento. Eso no es solo una tarde bonita. Según la ciencia, es una de las cosas más importantes que puede hacer una abuela.


Hallazgo 1: Lo que un abuelo da hoy, el nieto lo lleva décadas después

Hay una pregunta que los investigadores del bienestar emocional llevan años haciéndose: ¿qué determina que un adulto joven tenga una vida emocional estable? Las respuestas apuntan a los padres, al colegio, a los amigos. Pero hay un factor que aparece repetidamente y que no siempre se menciona: los abuelos.

Un estudio publicado en 2025 en Frontiers in Psychology encuestó a 514 adultos jóvenes de entre 18 y 29 años sobre su historia familiar y su bienestar actual. El resultado fue notable: las personas que habían recibido apoyo cercano de sus abuelos durante la primera infancia mostraban significativamente mayor bienestar emocional en la adultez, incluyendo mayor satisfacción con la vida, más resiliencia y menos síntomas de ansiedad. Lo más sorprendente fue que esta asociación se mantuvo incluso en los casos donde los abuelos ya habían fallecido antes de que el nieto llegara a la adultez. Es decir, la huella que dejan los abuelos no depende de que estén presentes para siempre. Depende de lo que construyeron juntos.

Los investigadores señalan que los abuelos, gracias a su etapa de vida, suelen tener mayor calma emocional, menor urgencia del día a día y una disponibilidad afectiva que complementa —sin reemplazar— lo que ofrecen los padres. Están en un momento de su vida donde priorizan las relaciones significativas por sobre todo lo demás. Y eso, para un niño pequeño, se nota.

Fuentes: (Stephenson et al., 2025)


Hallazgo 2: Más abuelo presente, más niño resiliente

Si el primer hallazgo muestra el efecto a largo plazo, este se enfoca en lo que pasa aquí y ahora, en los primeros años de vida. Un estudio de 2025 publicado en Psicología: Reflexão e Crítica analizó a 919 madres de niños de 3 a 5 años que vivían en familias de tres generaciones. La pregunta era: ¿el involucramiento activo de los abuelos se relaciona con la resiliencia de los niños pequeños?

La respuesta fue sí, y con un mecanismo interesante: la presencia activa de los abuelos reducía el estrés percibido de las madres, lo que a su vez fortalecía la cohesión familiar, y eso impactaba directamente en la capacidad de los niños para adaptarse a situaciones difíciles. Pero también había un efecto directo: los niños que interactuaban frecuentemente con sus abuelos mostraban mejores habilidades de autorregulación emocional, mayor adaptabilidad social y menos problemas conductuales.

Los autores explican que los abuelos ofrecen algo único: calidez sin la presión del rendimiento. No están preocupados por si el niño llegará a tiempo al kínder o si terminó las verduras. Pueden simplemente estar. Y en esa presencia sin agenda, el niño aprende —casi sin darse cuenta— a regular sus propias emociones.

Factor medidoEfecto del involucramiento de abuelos
Resiliencia del niñoSignificativamente mayor
Estrés maternoSignificativamente menor
Regulación emocional infantilMejorada
Cohesión familiarReforzada
Problemas conductualesReducidos

Fuentes: (Wu et al., 2025)


Hallazgo 3: Las historias de la familia construyen quién es el niño

Hay un tercer elemento, más sutil pero igualmente poderoso: las historias que los abuelos cuentan. No cualquier historia: las historias de la familia. El “cuando tu papá era chico y se cayó del árbol”. El “tu bisabuela cruzó la cordillera con tres maletas y dos hijos”. El “tú tienes los mismos ojos que mi mamá”.

Una revisión publicada en Developmental Review por las investigadoras McLean y Fivush analizó décadas de evidencia sobre el rol de las narrativas intergeneracionales en el desarrollo de la identidad infantil. Los resultados son consistentes: los niños que crecen escuchando historias sobre su familia —quiénes son, de dónde vienen, qué han superado— desarrollan un autoconcepto más sólido, mayor sentido de pertenencia y más herramientas para enfrentar la adversidad. Las autoras llaman a esto el “contexto narrativo familiar”: los relatos compartidos entre generaciones que le dicen al niño “tú eres parte de algo más grande que tú”.

Lo clave es que estas historias no tienen que ser épicas ni perfectas. Solo tienen que ser reales y contadas con amor. Un cuento donde la abuela es la protagonista que cruza el bosque, o donde el abuelo y el nieto resuelven juntos un misterio, cumple exactamente esa función: le dice al niño que su historia y la historia de su familia están entrelazadas.

Fuentes: (McLean & Fivush, 2016); (Duflos et al., 2021)


Guía práctica: cómo fortalecer el vínculo abuelos-nietos con un cuento

  1. Involucra a los abuelos en el proceso de creación. Cuando vayas a hacer un cuento personalizado, pregúntale a la abuela cómo quiere aparecer: ¿con su delantal de cocina? ¿Con el jardín que tanto cuida? Los detalles reales son los que crean la magia del reconocimiento.

  2. Elige una aventura compartida como trama. Las mejores historias intergeneracionales muestran al niño y al abuelo haciendo algo juntos: explorar, resolver un problema, cuidar algo. No solo al abuelo mirando. Juntos, como protagonistas.

  3. Léelo en voz alta, con el abuelo presente si es posible. La lectura compartida tiene su propio efecto científicamente documentado. Si pueden leerlo juntos —la abuela sosteniendo el libro, el nieto en su regazo— el impacto emocional se multiplica.

  4. Regálalo en un momento con historia. Un cumpleaños, el día del niño, el final de año escolar. Los regalos recibidos en momentos significativos se recuerdan con más detalle y carga emocional. El cuento se convierte en un ancla de ese momento.

  5. Guarda el libro físico. Un libro impreso puede vivir en la estantería de la abuela por décadas. El nieto lo verá de adulto y recordará. Un archivo digital es poderoso, pero un libro que se puede tocar, oler y volver a leer tiene una permanencia diferente.


Cómo lo implementa La Cuentería

La Cuentería nació precisamente de esa creencia: que las historias personalizadas son las que más importan. Por eso el producto está diseñado para capturar lo específico —el nombre del niño, sus rasgos, sus personas queridas— y convertirlo en un cuento que solo puede ser de ellos.

Crea el cuento de los abuelos y los nietos y convierte esa relación única en una historia que van a releer por años.


Artículo basado en evidencia científica. Referencias en formato APA.

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