Tu hija de cuatro años llega del jardín con el ceño fruncido: “¡Tomás no me prestó la pala!”. Antes de que puedas responder, ella ya está planeando la revancha. Y tú te preguntas si esto es normal, si algo está fallando, o si algún día va a aprender a compartir sin que se lo impongan. La buena noticia —respaldada por décadas de investigación— es que el impulso prosocial ya está dentro de ella. Lo que la ciencia ha descubierto sobre cómo se desarrolla —y cómo los cuentos pueden acelerarlo— cambia la forma en que entendemos estas peleas cotidianas.


Hallazgo 1: El instinto de ayudar aparece antes de que el niño sepa hablar

Una de las sorpresas más documentadas de la psicología del desarrollo es que los bebés no son los egoístas que solemos imaginar. Experimentos clásicos de Warneken y Tomasello (2006) demostraron que infantes de apenas 18 meses —todavía sin lenguaje fluido— ayudan espontáneamente a un adulto que no puede alcanzar un objeto caído, sin que se les pida ni se les recompense por ello. Este hallazgo fue confirmado en laboratorio con una variedad de situaciones, mostrando que la conducta de ayuda requiere tanto comprensión de los objetivos ajenos como una motivación genuinamente altruista.

La revisión de Brownell (2013) sobre el desarrollo temprano de la prosocialidad amplía ese panorama: hacia los 12 meses los bebés ya comparten información de forma espontánea; entre los 14 y 18 meses aparece la ayuda instrumental; entre los 18 y 24 meses comienzan a compartir comida y juguetes; hacia los 24 meses cooperan con pares; y a los 30 meses surge la ayuda empática —confortar a alguien que está triste. Este mapa del segundo año de vida desmonta la idea de que la prosocialidad es un logro tardío que espera a la “madurez”. El segundo año es, en palabras de Brownell, el período en que la respuesta prosocial verdaderamente florece.

La implicación práctica es poderosa: cuando tu hija de cuatro años no comparte la pala, no es que le falte algo fundamental. Es que ese impulso innato está en plena negociación con las demandas crecientes de su entorno social —y esa negociación necesita práctica, modelos y contexto.

Fuentes: Warneken, F., & Tomasello, M. (2006). Altruistic helping in human infants and young chimpanzees. Science, 311(5765), 1301–1303. https://doi.org/10.1126/science.1121448 · Brownell, C. A. (2013). Early development of prosocial behavior: Current perspectives. Infancy, 18(1), 1–9. https://doi.org/10.1111/infa.12004


Hallazgo 2: Compartir se desarrolla por etapas —y lo moldea el entorno social

Si el instinto es temprano, ¿por qué los niños de 3 años siguen siendo tan poco generosos? Porque la conducta de compartir no es un interruptor que se activa de golpe: es una curva de aprendizaje. Un estudio de gran escala (Samek et al., 2020) siguió a 2.331 niños de entre 3 y 12 años en 12 países distintos —incluyendo Chile— y midió cuántos de 10 stickers disponibles compartían con un compañero anónimo en una situación de elección libre.

Los resultados mostraron un patrón consistente a través de culturas: los niños de 3 años compartían en promedio 3 de 10 stickers; los de 8 años, alrededor de 4; y los de 11 a 12 años, aproximadamente 5. La correlación entre edad y cantidad compartida fue r = 0,34 (p < 0,01), un efecto moderado pero robusto. Más revelador aún: el 63% de los niños cambió su decisión de compartir al recibir información sobre cuánto había compartido otro niño. Es decir, los modelos sociales —lo que otros hacen— influyen directamente en la conducta prosocial desde edades tempranas.

EdadStickers compartidos (de 10)Nota
3 años~3Alta variabilidad individual
6–8 años~4Mayor respuesta a modelos sociales
11–12 años~5Tendencia hacia equidad

Datos de Samek et al. (2020), n = 2.331, 12 países.

Este hallazgo tiene consecuencias directas para la crianza: los niños no aprenden a compartir solo por maduración biológica ni por castigo. Aprenden observando qué hacen los otros —pares, adultos, y también personajes de cuentos. El entorno social que construyes a su alrededor es parte del currículo.

Fuentes: Samek, A., Cowell, J. M., Cappelen, A. W., Cheng, Y., Contreras-Ibáñez, C., Gomez-Sicard, N., Gonzalez-Gadea, M. L., Huepe, D., Ibáñez, A., Lee, K., Malcolm-Smith, S., Salas, N., Selcuk, B., Tungodden, B., Wong, A., Zhou, X., & Decety, J. (2020). The development of social comparisons and sharing behavior across 12 countries. Journal of Experimental Child Psychology, 192, 104778. https://doi.org/10.1016/j.jecp.2019.104778


Hallazgo 3: Los cuentos con temática social aceleran la prosocialidad —si incluyen conversación sobre emociones

La evidencia más reciente sobre el rol de la lectura compartida en el desarrollo prosocial apunta a un mecanismo específico: no basta leer un cuento sobre compartir. Lo que marca la diferencia es conversar sobre las emociones de los personajes.

Un ensayo controlado aleatorizado (Chen et al., 2025) asignó a preescolares de 4 a 5 años a leer 16 cuentos con temática social —cooperación, amistad, ayuda, compartir— o a leer libros temáticamente neutros, dos veces por semana durante ocho semanas. El grupo de intervención mostró aumentos significativos tanto en empatía —reportada por familias mediante el cuestionario EmQue— (η² = 0,137, p = 0,005) como en conducta prosocial medida con tareas conductuales (ayudar a un adulto y compartir stickers en un juego del dictador) (η² = 0,077, p = 0,036). El análisis de mediación reveló que la empatía fue el mecanismo completo del efecto: el cuento con temática social producía más empatía, y esa mayor empatía se traducía en más conducta prosocial. El efecto directo del cuento sobre la conducta, sin pasar por la empatía, fue no significativo. Los autores señalan que la muestra era pequeña (n = 60) y mayoritariamente de familias con educación universitaria en China urbana, por lo que se requieren replicaciones en contextos más diversos.

Esta cadena —cuento social → empatía → prosocialidad— es coherente con la distinción teórica de Eisenberg et al. (2010) entre simpatía (preocupación genuina por el otro, que sí predice prosocialidad) y angustia personal (que no la predice). Recibe respaldo adicional de una revisión narrativa de 15 estudios (Schapira & Grazzani, 2025) en entornos de educación inicial en Europa e Israel, que encontró mejoras consistentes en empatía y prosocialidad cuando la lectura se acompañaba de conversación estructurada sobre emociones. De los 15 estudios, dos incluyeron seguimiento y observaron que los efectos persistían al menos cuatro semanas después de la intervención. En contraste, un experimento que usó cuentos con modelado empático pero sin énfasis en la discusión emocional (Thiede et al., 2023) aumentó la empatía medida pero no logró traducirla en cambios de conducta prosocial, sugiriendo que el componente de conversación es clave, no solo la exposición al cuento.

Fuentes: Chen, H., Lyu, D., & Zhu, L. (2025). The effectiveness of social-themed picture book reading in promoting children’s prosocial behavior. Frontiers in Psychology. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1569925 · Eisenberg, N., Eggum, N. D., & Di Giunta, L. (2010). Empathy-related responding: Associations with prosocial behavior, aggression, and intergroup relations. Social Issues and Policy Review, 4(1), 143–180. https://doi.org/10.1111/j.1751-2409.2010.01020.x · Schapira, R., & Grazzani, I. (2025). Shared book reading and promoting social and emotional competences in educational settings: a narrative review. Frontiers in Psychology. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1622536 · Thiede, N., Stengelin, R., Seibold, A., & Haun, D. B. M. (2023). Testing causal effects of empathy on children’s prosociality in politeness dilemmas - An intervention study. Open Mind, 7. https://doi.org/10.1162/opmi_a_00102


Guía práctica: cómo cultivar la prosocialidad con cuentos en casa

  1. Elige cuentos donde los personajes enfrenten dilemas reales de compartir, ayudar o colaborar —no solo libros “de valores” con moraleja explícita. Los mejores son aquellos donde el personaje lo pasa mal antes de decidir bien.

  2. Pausa después de cada momento emocional clave y pregunta: “¿Qué crees que siente X ahora mismo?” Esa pregunta activa la empatía cognitiva, el puente que une el cuento con la conducta futura.

  3. Conecta la historia con situaciones recientes de tu hijo: “¿Recuerdas cuando pasó algo parecido con tu amigo Tomás?”. Esta transferencia explícita entre ficción y realidad es lo que convierte un cuento en experiencia útil.

  4. Modela en voz alta tus propios procesos prosociales: “Voy a esperar mi turno aunque me urge, porque la otra persona llegó antes”. Los niños aprenden de lo que ven hacer a sus adultos de referencia, no solo de lo que les leen.

  5. Celebra el proceso, no el resultado. En vez de “¡Qué buena niña, compartiste!”, di “Viste que Matías quería jugar y se lo ofreciste — eso es ayudar”. Esto vincula la conducta prosocial con la identidad prosocial, que es más duradera.


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Referencias

Brownell, C. A. (2013). Early development of prosocial behavior: Current perspectives. Infancy, 18(1), 1–9. https://doi.org/10.1111/infa.12004

Chen, H., Lyu, D., & Zhu, L. (2025). The effectiveness of social-themed picture book reading in promoting children’s prosocial behavior. Frontiers in Psychology. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1569925

Eisenberg, N., Eggum, N. D., & Di Giunta, L. (2010). Empathy-related responding: Associations with prosocial behavior, aggression, and intergroup relations. Social Issues and Policy Review, 4(1), 143–180. https://doi.org/10.1111/j.1751-2409.2010.01020.x

Samek, A., Cowell, J. M., Cappelen, A. W., Cheng, Y., Contreras-Ibáñez, C., Gomez-Sicard, N., Gonzalez-Gadea, M. L., Huepe, D., Ibáñez, A., Lee, K., Malcolm-Smith, S., Salas, N., Selcuk, B., Tungodden, B., Wong, A., Zhou, X., & Decety, J. (2020). The development of social comparisons and sharing behavior across 12 countries. Journal of Experimental Child Psychology, 192, 104778. https://doi.org/10.1016/j.jecp.2019.104778

Schapira, R., & Grazzani, I. (2025). Shared book reading and promoting social and emotional competences in educational settings: a narrative review. Frontiers in Psychology. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1622536

Thiede, N., Stengelin, R., Seibold, A., & Haun, D. B. M. (2023). Testing causal effects of empathy on children’s prosociality in politeness dilemmas - An intervention study. Open Mind, 7. https://doi.org/10.1162/opmi_a_00102

Warneken, F., & Tomasello, M. (2006). Altruistic helping in human infants and young chimpanzees. Science, 311(5765), 1301–1303. https://doi.org/10.1126/science.1121448